| Presen
se ha ido
Y de golpe su risa, infantil y abierta, sus bromas
buscando la vida,
se instalan en la memoria,
de su mano aprendí a escuchar a otras en
la trastienda de la librería de mujeres,
a leer despacio lo que aún no entendía,
noche a noche callejeando Valencia me enseñó
a trenzar sueños con proyectos,
entre estrellas y copas,
de ella aprendí a nombrar el feminismo
sin aristas,
transformador,
a veces, en plena conversación prefería
bailar, saltar y cantar con las amigas,
al volver a casa mientras las madrugadas se colaban
por el margen del río retomaba la idea,
llámame y hablamos, iremos, haremos, somos
muchas, juntas podemos...
Era su fuerza, gozar
de la vida para cambiarla,
rodearse de amigas para inventar la sororidad.
Su camino compartiendo
con otras su autoridad,
es ya simbólico femenino para todas,
ella es ese referente que las feministas necesitamos
para trasformar el mundo con los pies en el suelo.
Por ella pude ponerle ojos y voz a la honestidad
y a la amistad,
con ella aprendí que el feminismo es una
forma de vivir y hacer.
Algunas compartimos
sus viajes iniciáticos, Javea, Altea, Atenas,
La Habana, San Francisco, Nueva York...
Viajar para aprender y hacer, del último
no ha podido volver.
A sus amigas nos
queda su risa como dulce bálsamo,
para engañar el vacío y la pena,
a las mujeres nos deja forjado un símbolo
de libertad femenina y autoridad,
al feminismo le deja su trabajo, su presencia
constante y su piel teñida de sororidad.
Te escribo Presen,
desde e-leusis porque tu fuiste la primera en
decirme adelante
y compartir los días y las dudas de la
gestación,
hoy me siento huérfana sin ti,
te escribo en nombre de muchas otras, con todas,
como tu querrías, que hicimos desde los
70 un largo recorrido contigo y a tu lado.
Gusi Bertomeu
En Altea, 29 de abril de 2003
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