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Presen:
Maestra Colega Amiga
Presen se fue silenciosamente,
tal y como actuaba ella, el pasado 27 de abril.
Escribir sobre Presen para los que no la conocieron
sería muy extenso, porque muchas eran las
facetas y disciplinas que desarrolló durante
su vida.
Presen fue por tradición
familiar y por elección personal, hasta
su jubilación, maestra de prisiones. Primero
en las tristes dependencias de la cárcel
de mujeres del Paseo de la Pechina de Valencia,
después en la nueva prisión de Picassent.
Los compañeros y reclusas que trabajaron
con ella supieron de su facilidad de conectar
y tratar de resolver las causas de los más
débiles.
Presen formó parte desde el principio de
los Movimientos de Renovación Pedagógica
(más concretamente del Moviment Cooperatiu
d'Escola Popular del País Valencià)
y colaboró en la organización de
alguna Escola D'Estiu.
Pero, fuera de las paredes
de hormigón, en los espacios en que participaba,
continuaba ejerciendo como maestra...arrastrando
su maletín, abriendo su libreta, tomando
notas, leyendo pensamientos.
Feminista teórica desde
la trastienda de tantos lugares", y practicante
de un feminismo sin fronteras y transfomador;
creyendo siempre en la potencialidad y empoderamiento
entre las mujeres.
Durante los últimos años de la dictadura
su entusiasmo le ayudó a ir generando grupos
de mujeres, hasta el surgimiento del Movimiento
Feminista en la Transición. Puso su empeño
en celebrar “20 Anys de Feminisme”,
que sirvió para hacer un ejercicio de memoria
colectiva que tanto ha servido para continuar...
Impulsó la constitución de la Casa
de la Dona como espacio común de tantas
mujeres y entusiasmó a la creación
de los grupos que en la actualidad allí
funcionan.
Sin pretenderlo es un referente
entre las feministas, su forma de vivir el feminismo
fue su forma de vivir y de hacer.
Solidaria, dedicó parte
de su tiempo, de foma muy activa, a diversos grupos
y asociaciones: Grup Terra, Mujeres de Negro,
Atelier, Marxa de Dones, Amnistía lntemacional,
Associació Antoni Llidó... para
defender los Derechos Humanos en general y mejorar
las relaciones para y con las mujeres.
Para su familia, nieto, amigas y colegas, que
tuvimos la suerte de compartir tantos momentos
de discusión, trabajo, fiestas, viajes,
fue un aliciente para emprender nuevos objetivos.
Porque con su sonrisa infantil, su ingenuidad,
su fuerza, alegría, su forma de ser ilusionada
e ilusionante, nos hada difícil decir que
no a alguna de sus propuestas.
Fue una mujer abierta con un gran sentido de la
amistad que cuidaba a las personas, con un gran
interés por búsquedas nuevas e incansables,
que le llevaron a sus setenta años a iniciarse
en la filosofía Zen.
Con su marcha inesperada nos deja un gran legado,
nos interpela como profesional y como persona
a continuar sin tregua en la construcción
de un mundo más justo y habitable para
todos.
Encarna Signes –
Tere Hermoso
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