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Alemania, Mundial de sexo 2006 TRIBUNA: ELENA
VALENCIANO
Durante
los próximos meses de junio y julio se
va a jugar en Alemania la Copa del Mundo de fútbol.
Los medios de comunicación nos lo vienen
contando desde el año pasado, y las agencias
de viaje se han apresurado a ofertar atractivos
paquetes turísticos para los 36 millones
de espectadores que acudirán, según
la organización del Mundial. Pero lo que
no sabe esa gran mayoría de aficionados
es que, además de su presencia, también
está prevista, en Alemania, la llegada
de unas 40.000 mujeres procedentes de Centroeuropa,
Europa del Este y el norte de África para
ser utilizadas como prostitutas -según
las estimaciones de la Coalición Internacional
contra la Trata de Mujeres y diversos colectivos
alemanes especializados-.
Estos
organismos han denunciado la construcción,
junto a uno de los principales estadios de fútbol
de Berlín, de unas instalaciones de 3.000
metros cuadrados capaces de acoger a 650 clientes
por turno. "El fútbol y el sexo van
a la par", declaraba el abogado de este gran
prostíbulo, en el que se instalarán
"cabinas de prestación" habilitadas
con preservativos, duchas y aparcamientos. En
Hamburgo, otra de las sedes del Mundial, se pondrá
en marcha un centro de información abierto
24 horas, con servicio de interpretación
para prostitutas extranjeras. Los grandes eventos
deportivos se convierten en una excelente oportunidad
de negocio para los traficantes de mujeres y para
los proxenetas. Las autoridades alemanas y muchas
de las organizaciones no gubernamentales, incluidas
aquellas que abogaron en su día por la
legalización del ejercicio de la prostitución,
han puesto el grito en el cielo ante semejante
perspectiva.
El
Parlamento Europeo aprobó el pasado 17
de enero un informe en el que pide a Alemania
que tome "las medidas apropiadas durante
la Copa Mundial de fútbol de 2006 para
evitar la trata de mujeres y la prostitución
forzada". El texto insiste, una vez más,
en la urgencia de crear un marco legislativo común
para toda la Unión Europea y en la necesidad
de una cooperación eficaz entre los países
de origen, tránsito y destino. (El verdadero
origen no es otro que la pobreza, la dependencia
y la falta de expectativas, y el destino, la boyante
industria europea del sexo). De nuevo, el próximo
13 de marzo, el Pleno de la Eurocámara
hará una llamada directa a los medios de
comunicación y a las estrellas deportivas
para que promuevan un cambio de mentalidad con
respecto a la explotación sexual de mujeres
y niñas, basado en los valores solidarios
asociados al deporte.
Gracias
a la acción de organizaciones defensoras
de los derechos de las mujeres, durante los dos
meses en los que se estima que la industria alemana
de la prostitución aumentará un
30%, el país será escenario de intensas
campañas para sensibilizar a la ciudadanía
sobre un mercado que usa a las mujeres como un
mero producto para el consumo masculino. Además,
las ONG han logrado el apoyo de la Federación
Alemana de Fútbol y del Gobierno que ha
reconocido la necesidad de hacer honor al lema
"el Mundial entre amigos", implicándose,
también, en lo que ocurra en torno a los
estadios.
Los responsables de Justicia e Interior de los
Estados miembros son conscientes de que la trata
de seres humanos para la prostitución es
la actividad delictiva que más ha crecido
con respecto a otras formas de delincuencia organizada
en la Unión Europea. Más del 80%
de sus víctimas son mujeres y niñas.
A petición de Suecia, los ministros de
Justicia de los Veinticinco se reunieron, el pasado
21 de febrero, en Bruselas para impulsar acciones
conjuntas contra el tráfico de mujeres
durante los grandes acontecimientos deportivos.
Las
medidas para tratar de resolver el problema varían
mucho de un país a otro. Holanda y Alemania
han legalizado, a través de distintas fórmulas,
el ejercicio de la prostitución. Sin embargo,
el porcentaje de mujeres que han regularizado
su actividad no llega al 15% en el caso de Holanda,
mientras que el número de prostíbulos
y la llegada de inmigrantes traficadas ha aumentado
considerablemente. Conviene recordar que la prostitución
es una actividad que se nutre y vive en la clandestinidad
tanto para la mayoría de las que la ejercen
como para la mayoría de los que la consumen.
En
el año 2000, el Ministerio de Justicia
de los Países Bajos abogó por un
cupo legal para "trabajadoras sexuales"
extranjeras, ya que las mujeres holandesas no
elegían como actividad la prostitución
y el mercado demandaba variedad de "cuerpos".
Las organizaciones civiles han denunciado que
los traficantes sacan provecho de esa medida y
la utilizan para introducir a mujeres en la industria
de la prostitución a través de un
contrato de autoempleo como "inmigrantes
trabajadoras del sexo".La Asociación
Amsterdam ChildRight estima que la cifra de niños
y niñas explotados sexualmente ha pasado
de 4.000 en 1996 a 15.000 en 2001. Al menos un
tercio de esos menores provienen de otros países.
En el caso de las niñas, las más
numerosas son las nigerianas.
Siguiendo
los pasos de Holanda, en enero de 2002, Alemania
legalizaba la prostitución. El elevado
número de mujeres extranjeras que actualmente
nutre la industria del sexo alemana (se calcula
que son entre el 80% y el 85%) hace dudar de una
elección libre y de un acceso a las fronteras
europeas sin ningún tipo de ayuda. (¿Cómo
podría llegar a una ciudad europea una
joven procedente de algún pueblo de Moldavia
o de Ucrania? ¿Y las niñas que llegan
desde Nigeria?).
La
ausencia de límites legales al ejercicio
de la prostitución derriba también
los límites éticos y la sociedad
recibe un mensaje claramente sexista: las mujeres
(siempre las más pobres) se pueden comprar
y vender para el uso y disfrute de los hombres.
Suecia
se sitúa en el otro extremo entre los distintos
modelos europeos: en 1998 se convirtió
en el primer país que prohibía la
compra de servicios sexuales imponiendo multas
y penas de prisión de hasta seis meses
al integrar esta medida en el marco de la legislación
contra la violencia de género. La ley sueca
considera que "la prostitución es
un fenómeno social no deseable y un obstáculo
para el desarrollo de la igualdad entre hombres
y mujeres". Tras múltiples dificultades
durante su puesta en marcha, la medida se ha revelado
bastante efectiva para el objetivo de erradicar
la presencia en territorio sueco de mujeres traficadas.
De hecho, siete años después de
su entrada en vigor, la cantidad de mujeres extranjeras
que entran anualmente en Suecia oscila entre 200
y 400, frente a las 15.000 y 17.000 traficadas
en el mismo periodo hacia la vecina Finlandia.
Aun así, Suecia, que ha dejado de ser un
país "rentable" para los traficantes,
sigue presentando problemas de prostitución
clandestina.
Hay
que saber que nos enfrentamos a un fenómeno
delictivo de enormes dimensiones cuyas redes están
vinculadas, la mayoría de las veces, al
crimen organizado. La prostitución se ha
convertido en un negocio enormemente lucrativo
gracias a la globalización y a la necesidad
urgente que tienen muchos seres humanos de encontrar
una alternativa a la pobreza y la falta de oportunidades,
fuera de sus países. Los traficantes ofrecen
a las mujeres la ilusión de una vida mejor
que ellas nunca alcanzarán.
Aunque
la tarea no será fácil ni se hará
de un día para otro, debemos ir avanzando
en la idea de dotarnos de mayores recursos y convertir
la lucha contra el tráfico de personas
en una prioridad dentro de la Unión Europea.
Necesitamos conformar una posición común
para evitar que los países menos desarrollados
sean la "cantera de prostitutas" de
los países ricos dentro de la propia Unión.
El
Parlamento Europeo hará un llamamiento
a los 32 países participantes de la Copa
del Mundo, al Comité Olímpico Internacional,
al Comité de la FIFA y a la UEFA, para
que se pronuncien públicamente contra el
tráfico de mujeres y contra la apología
de la prostitución que, de cara al Mundial,
ya se está produciendo en Alemania. Esperemos
una respuesta a la altura de la sociedad democrática,
igualitaria y moderna que proclamamos.
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